The Adventures of the Starkiller, o cómo George Lucas imaginaba que sería Star Wars en verano 1974

The Adventures of the Starkiller, o cómo George Lucas imaginaba que sería Star Wars en verano 1974

marzo 31, 2024 Desactivado Por

Caballeros Jedi, androides con mucha chispa y batallas espaciales épicas. Star Wars (La Guerra de las Galaxias) fue un antes y un después para la industria del cine y el entretenimiento, envolviendo el monomito en un alucinante carrusel de efectos especiales. Lo cual tiene un doble mérito, dado que los borradores originales del propio George Lucas se ambientaban originalmente en el siglo 33, los personajes más icónicos fueron completamente redibujados y, de manera poco disimulada, la trama se inspiraba demasiado en La fortaleza escondida de Akira Kurosawa. Pero vayamos por partes.

Antes del guión de La Guerra de las Galaxias Lucas hizo numerosos borradores. De hecho, técnicamente no fue hasta el segundo, titulado The Adventures of the Starkiller, que se encauzaría un poco el proyecto hacia la historia que hoy conocemos. E incluso en él podemos ver enormes diferencias con el resultado final. La clave de este y cómo el aluvión de influencias de cines de samuráis y obras de ciencia ficción para por Ralph McQuarrie, quien desarrolló las ilustraciones y los diseños conceptuales.

Como referencia, y para que más o menos nos situemos dentro del proceso creativo, el borrador The Adventures of the Starkiller se hizo en 1974, nada menos que tres años antes de que se estrenase la película. Pero es que puestos a empezar por el punto de partida, tenemos que irnos al año anterior, con una premisa condensada en dos hojas de papel titulada Journal of the Whills, Part I. Una trama protagonizada por un Jedi-bendu llamado Mace Windy que arranca más o menos así:.


«Esta es la historia de Mace Windy, un venerado Jedi-bendu de Ophuchi, tal como nos la relató C.J. Thorpe, aprendiz padawaan del famoso Jedi».

Sobra decir que cuando George Lucas empezó a dar forma a La Amenaza Fantasma  (el Episodio I de su saga) rescató montones de ideas de aquel Journal of the Whills, Part I. Otras, sin embargo, llegaron hasta las sinopsis del proyecto que acabará siendo star wars. Porque a ese tal Thorpe, el padawan de Mace Windy, se le llamaba en aquel proyecto C2, «Chuiee Two Thorpe». Y aquí es cuando la cosa realmente se dispersa.

Hace mucho tiempo, en un borrador lejano…

Annikin Starkiller y su maestro Luke Skywalker

Existe un puente entre Journal of the Whills, Part I y lo que pasará a ser el primer borrador en bruto de La Guerra de las Galaxias: desde primavera de 1973 George Lucas trató de encontrar un socio para plasmar su visión de lo que debía ser una gran odisea espacial planteándole más o menos una trama a estudios como United Artists, o Universal sin suerte. Y así fue hasta que en julio la 20th Century Fox le aceptará la creación de un borrador, sin garantías de que se convierta en película.

Según declaraciones posteriores de George Lucas,  Alan Ladd, Jr., el ejecutivo de Fox que le tendió la mano, no estaba tan interesado con el proyecto, sino con lo que podía hacer él mismo como cineasta.


«[Ladd] invirtió en mi, pero no en la película.»

George Lucas en Empire of Dreams: The Story of the Star Wars Trilogy

La historia original de Star Wars, de hecho, tiene muchos elementos que serían integrados de maneras muy diferentes alrededor de la saga: en la cuarta luna del planeta Utapau vivían el maestro Jedi Kane Starkiller y sus hijos Deak y Annikin. Los tres decidieron exiliarse del Imperio hasta que fueron encontrados por un Sith, el cual acabó asesinando a Deak.

Tras cobrar su venganza, y descubiertos a los ojos del Imperio, Kane y su último hijo ponen rumbo a su planeta natal dónde buscan ayuda y se reúnen con un viejo amigo y compañero Jedi llamado Luke Skywalker, al que solicita que entrene a su Annikin y lo convierta en su padawan.

¿Soldados de asalto con espadas de luz?

En esta versión ya existen los personajes de la princesa Leia o Han Solo, aunque son muy  diferentes a los que acabarán apareciendo en pantalla. La primera tiene un rol más amplio que en La Guerra de las Galaxias (aunque acaba siendo retenida por un General Darth Vader muy poderoso, sin máscara y ningún tipo de poder místico), mientras que el segundo es de la raza extraterrestre Urealliana.  Junto a ellos,  C-3PO y R2-D2, dos androides que serán decisivos para el destino de la Galaxia.

Al final solo se trata de unas pinceladas en torno a los cambios introducidos en la versión final. Sin embargo, aquellas ideas no quedaron desaprovechadas: en 2013 la editorial Dark Horse publicó en formato de cómic y bajo el nuevo sello de Leyendas el Borrador original de la historia bajo el nombre de The Star Wars. Dicho lo cual, todavía quedaba mucho por rehacer.

De las aventuras de Luke Starkiller a La Guerra de las Galaxias

Estas naves espaciales parecen sacadas del Episodio I

Desde mediados de 1974 y hasta principios de 1975 George Lucas replanteará varias veces la premisa del primer borrador, reescribiéndolo y reciclando ideas hasta evolucionar en Adventures of the Starkiller, Episode I: The Star Wars. Técnicamente, su nombre era Adventures of the Starkiller as taken from the Journal of the Whills, Saga I: The Star Wars. Y sí, muchas de sus ideas acabarán emergiendo en la trilogía de precuelas.

La mayor diferencia es que en Adventures of the Starkiller el propio George Lucas no solo se apoyará en el texto tendrá una visión más amplia y definida de sus ideas a través del arte de Ralph McQuarrie.

Aunque, como verás por su texto de entradilla, lo más fascinante de todo es que esta curiosa mezcla de ideas que nos lleva hasta La Guerra de las Galaxias es en realidad un resumen no tan desencaminado de lo que será La Amenaza Fantasma , el Ataque de los Clones, La Venganza de los Sith y hasta las Guerras Clon.


La República Galáctica está muerta. Los barones comerciantes despiadados, impulsados por la codicia y el ansia de poder, han reemplazado la ilustración con la opresión y el «gobierno del pueblo» con el primer Imperio Galáctico.

Hasta la trágica Santa Rebelión de «06», los respetados Jedi Bendi de Ashla eran los guerreros más poderosos del Universo. Durante cien mil años, generaciones de caballeros Jedi Bendu aprendieron los caminos de la misteriosa Fuerza y actuaron como guardianes de la paz y la justicia en la República.

Ahora estos guerreros legendarios están prácticamente extintos. Uno por uno han sido perseguidos y destruidos por una feroz secta rival de guerreros mercenarios: los caballeros negros Sith.

Han Solo antes de ser Harrison Ford

Lo curioso es que la segunda mitad de la entradilla de apertura ya nos adelanta ese paso intermedio entre el borrador original y lo que acabará siendo Star Wars: Una Nueva Esperanza. A sabiendas que todavía quedarán un par más de borradores por hacer.


Es un período de guerras civiles. El Imperio se está desmoronando en una barbarie sin ley en millones de mundos de la galaxia. Desde el ecuador celeste hasta los confines más lejanos de la Gran Grieta, setenta pequeños sistemas solares se han unido en una guerra común contra la tiranía del Imperio.

Bajo el mando de un poderoso guerrero Jedi conocido como el Starkiller, la Alianza rebelde ha obtenido una aplastante victoria sobre la letal Flota Estelar Imperial. El Imperio sabe que una derrota más traerá mil sistemas solares más a la rebelión, y el control imperial de las Tierras Lejanas podría perderse para siempre…

En Adventures of the Starkiller se dieron enormes pasos de gigante de cara a conceptos que quedaron acuñados en el filme de 1977: se hace referencia a la Fuerza como tal, los Droides sirven como hilo conductor y los personajes principales estaban mucho más alineados (aunque con enormes cambios) con respecto a lo que se mostrará en La Guerra de las Galaxias.

Es más, se introdujo un MacGuffin en torno al cristal Kiber que acabará integrándose en el canon como los  cristales kyber. Y ahí no acaba la cosa, ya que George Lucas barajó que Skywalker fuese una mujer. Algo que, paradójicamente, veríamos mucho después de que concluyese su legado y aportación a la saga.

El éxito de Star Wars: más allá del poder del guión

Las buena acogida cosechadas por American Graffiti, la anterior película de Lucas, se transformó en el mejor aval para el proyecto y, de cara a la inversión en su película, en un presupuesto de 8,25 millones dólares de la época. Una barbaridad.

Por otro lado, Lucas sabía que los efectos para dar forma a su visión todavía no se habían inventado, con lo que en 1975, entre revisiones de su guión, fundó la histórica Industrial Light & Magic (ILM). E incluso con los papeles en la mano y la tecnología creándose, el rodaje fue una aventura en sí misma: el temporal azotó varios sets emplazados en localizaciones clave y el ritmo de producción fue una locura.

Sería injusto decir que Star Wars es lo que es únicamente por los guiones de George Lucas. El fenómeno es un cúmulo de influencias y, a su vez, una auténtica demostración del poderío del séptimo arte a través de todos los sentidos. Desde el derroche visual, a la vanguardia de los efectos especiales, a la legendaria Banda Sonora de John Williams.

Por el camino se perdieron muchas, muchísimas ideas originales. Algunas acabarán acomodándose en la trilogía original; otras se quedarán guardadas en un archivo durante décadas hasta que en 1999 se estrenó La Amenaza Fantasma y sus secuelas y es imposible medir aquello que se perdió en el proceso.

Es más: tras la implantación del nuevo canon tras la adquisición de Disney muchos de los trabajos nacidos a raíz del fenómeno, incluyendo libros o videojuegos, fueron relegados al sello Leyendas de Star Wars. Pero una cosa está clara: pese a las descaradas influencias de Dune, el cine de Kurosawa o los cómics Flash Gordon, aquella space ópera estaba llamada a hacer historia. ¡Y vaya si lo hizo!

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The Adventures of the Starkiller, o cómo George Lucas imaginaba que sería Star Wars en verano 1974

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Frankie MB

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