Stellar Blade no es Bayonetta y tampoco Dark Souls, pero recoge lo mejor de ambos para ser un brutal juegazo a la par de desafiante

Stellar Blade no es Bayonetta y tampoco Dark Souls, pero recoge lo mejor de ambos para ser un brutal juegazo a la par de desafiante

abril 24, 2024 Desactivado Por

Todo aquel que me conozca sabe que soy un negado para los souls. Puedo reconocer sin problemas que tienen su público y que algunos trabajos desarrollados por FromSoftware son auténticas obras maestras, pero nunca me he terminado de animar a jugarlos en profundidad porque soy consciente de que al final muerdo el polvo tantas veces que se me quitan las ganas de seguir adelante. Simplemente es por mi forma de jugar, que me gusta más la acción más frenética y no tengo la suficiente paciencia como para estar todo el rato bloqueando, esquivando y buscando el momento de asestar un golpe demoledor.

El motivo de contar esto se debe a que cuando sabía que me iba a tocar analizar Stellar Blade ya había visto algún que otro tráiler y gameplay me había llamado la atención al instante, pero creía que era un título que intentaba replicar la fórmula de los Bayonetta o Devil May Cry. Sin embargo, para mi sorpresa, resulta que también bebe de Dark Souls, así que eso provocó un gran temor en mi interior que me hizo dudar de si sería capaz de pasármelo o al menos que me entusiasmara lo suficiente como para no rendirme ante ninguna adversidad.

Durante las primeras horas morí y me levanté. Me volví a caer y me volví a levantar y así sucesivamente, porque tenía claro que este juego no se me iba a resistir. Aun así, el mayor motivo es porque en realidad me lo estaba pasando de miedo. Está claro que a nadie le gusta morir o que te den una paliza, aunque con esta aventura he logrado encontrar el punto de satisfacción para que solo me apetezca jugar sin parar sin darme cuenta del tiempo que ha transcurrido.

Salvando a la Tierra en un devastador futuro postapocalíptico

La trama de Stellar Blade arranca del tirón por todo lo alto y de la forma más espectacular posible, como si estuvieses viendo una película de acción y ciencia ficción. Así nos muestra a un grupo de nave espaciales que se están aproximando a la Tierra con el fin de que la humanidad pueda reclamar el planeta, ya que este ha sido invadido y arrasado por unas extrañas y devastadoras criaturas conocidas como Naytibos.

Es ahí cuando nos presentan a un grupo de guerreras expertas que son enviadas desde una Colonia espacial para erradicar esta temible amenaza de una vez por todas. Es entonces cuando la acción comienza de una forma bestial en la zona de aterrizaje con explosiones, enemigos por todas partes, edificios cayéndose a pedazos y mucho más mientras el juego trata de ayudarte a entender los controles y las mecánicas principales. Ahí fue cuando me di la primera hostia de realidad al comprobar que este juego iba a ser exigente y que me iba a obligar a esforzarme a los mandos.

Antes de seguir adelante con el tema de la jugabilidad, el protagonismo recae por completo en Eve y su viaje por la Tierra enfrentándose a estos seres monstruosos, aunque para ello cuenta con la ayuda de Adam, uno de los pocos supervivientes que le quiere conducir hasta la última ciudad donde quedan algunos humanos con vida. Además, se nota que Eve no es procedente de la Tierra por las conversaciones que va manteniendo con su compañero de viaje para conocer detalles de cómo era la vida en el mundo, lo que brinda en algunos momentos algunas escenas algo cómicas por la inocencia o la falta de conocimientos de nuestra protagonista.

Todo esto a lo largo de un emocionante y trepidante viaje en un futuro en el que el planeta ya no es lo que era. Sus ciudades están completamente devastadas y no queda ni un alma con vida vayas por donde vayas, lo que transmite una enorme sensación de soledad y al mismo tiempo de peligrosidad al ser consciente de que los únicos seres que te vas a encontrar por todas partes son tremendamente hostiles y letales. En ese sentido, la ambientación es soberbia y también ayuda que su apartado artístico es brillante con unos gráficos alucinantes, en especial los de sus cinemáticas.

Eve es una soldado experta que sabe perfectamente desenvolverse en el combate, aunque también se ha hablado mucho sobre tu aspecto. Los creadores de Stellar Blade no se han molestado en esconder el motivo de sexualizar su diseño, ya que admitieron que querían crear a alguien que fuese más guapo que ellos, lo que supone el motivo por el que lleva esos trajes tan ajustados que resaltan perfectamente ciertas partes de su cuerpo.

De todos modos, las animaciones en general son excelentes, tanto las de ella como la de los enemigos, y al final lo cierto es que no se le da tanta importancia a cómo luce nuestra heroína, porque estás tan centrado en combatir y en repartir tajos que a la larga el tema de los trajes y cómo le sientan queda relegado a un segundo plano. Eso no quita que a lo largo del juego se puedan obtener nuevos modelos para cambiar su apariencia, por si alguien prefiere que se le vea algo diferente con respecto al traje que emplea originalmente.

Con respecto a la exploración, lo cierto es que no hay un mapa como tal para saber por dónde estamos yendo, algo que se puede echar en falta porque las dimensiones de los escenarios son gigantescas. El camino principal a seguir está marcado constantemente para saber por dónde ir, pero es muy fácil desviarse por otros lugares donde también aguardan enemigos, hay cofres que ocultan materiales que sirven para mejorar a EVE o puertas que se pueden desbloquear para acortar los caminos, así que a grandes rasgos resulta de gran utilidad no dejar ningún rincón por visitar.

Por suerte, Eve cuenta con un dron controlado por Adam que es el que le ayuda a examinar los alrededores. De esta manera, es fácil saber por dónde hay enemigos ocultos, materiales que sirvan de utilidad o lugares por los que se puede escalar, dado que estos a simple vista no se aprecian demasiado, así que también viene bien para localizar a humanos que han fallecido y que contienen mensajes muy valiosos para conocer más detalles acerca de lo que ha sucedido en el mundo o para obtener contraseñas, mientras que otros otorgan mejoras para potenciar las capacidades de Eve, como un aumento en barra de vida.

Unos desafiantes combates que saben cómo mantenerte enganchado

Pasando al tema de la jugabilidad durante los enfrentamientos, el que sin duda es el pilar principal del juego, es donde se nota que trata de mezclar las cualidades de Bayonetta o Devil May Cry y Dark Souls. Más que nada porque constantemente nos vemos envueltos en unas peleas contra poderosas criaturas en las que el ritmo es muy frenético y estás repartiendo espadazos brutales con unos combos que son toda una delicia presenciarlos por lo espectaculares que se muestran en pantalla.

No obstante, cualquiera que piense que con aporrear los botones es más que suficiente, no durará ni dos segundos con vida, ni siquiera contra el enemigo más simple de todos. Es ahí donde se nota su parte souls por el hecho de que hay que dominar el parry y la esquiva a la perfección, porque los enemigos no dan ningún momento de tregua y son capaces de aniquilarte sin ningún miramiento en un santiamén en cuanto te descuides un poco.

La mecánica en realidad es muy simple porque Eve dispone de un ataque fuerte y otro débil que debe combinar para machacar a los enemigos, pero estos no se echan atrás por mucho que acabes golpeándolos, por lo que hay que prestar mucha atención a sus movimientos y calcular el momento adecuado para bloquear los impactos o esquivarlos. El hacerlo mal te acaba penalizando porque por mucho que pares los golpes algo de vida te quitan, a no ser que lo hagas en el instante preciso, mientras que la esquiva no sirve de mucho si pulsas el botón sin parar, porque algún golpe acabas recibiendo en el caso de no calcularlo adecuadamente.

Al final es como una especie de danza, ya que si sigues los pasos con precisión, todo irá bien. De lo contrario, la vida se reduce a toda velocidad y a veces acabas muriendo sin apenas haber podido hacer algo al respecto. Eso sí, por lo que no ha provocado que me tire de los pelos y me acabe frustrando es porque ningún combate me ha parecido injusto en cuanto a dificultad. Por supuesto que son desafiantes, algunos demasiado, y requieren una gran habilidad, pero si recibes un impacto tienes claro que ha sido culpa tuya por no haber ejecutado bien los bloqueos o las esquivas.

Todo es cuestión de práctica, porque con los enemigos que de primeras he sufrido para aniquilarlos, he acabado eliminándolos algo más fácilmente en cuanto ya he aprendido bien sus mecánicas y cuándo atacar o protegerme. La satisfacción que te da el juego al asestar cada golpe es descomunal y más aún cuando sales victorioso de cualquier combate en los que la dificultad no para de ir en aumento, mientras que las batallas contra los jefes finales no se quedan atrás al ser alucinantes y plantear un buen reto.

A base de acabar con cualquier Naytibo vas obteniendo puntos de experiencia que sirven para desbloquear nuevas habilidades de los diferentes árboles de habilidades, ya sea para ganar nuevos combos, más formas de salir airoso de las peleas y también otras para ganar habilidades especiales a las que se puede dar rienda suelta gracias a la energía beta. Estas últimas se van recargando a base de esquivar y protegerse adecuadamente, así que es otra forma de recompensar a los jugadores por utilizar las capacidades de Eve correctamente.

Por otro lado, en otro aspecto que me ha recordado a Dark Souls es en el hecho de que por diversos lugares del escenario hay campamentos en los que Eve se puede sentar a descansar, como sucede con las fogatas de la saga de FromSoftware. Ahí, aparte de recargar la vitalidad y las pociones, también se puede aprovechar para mejorar las habilidades de los árboles de habilidades, mientras que en otros campamentos más grandes también se pueden mejorar las piezas de equipo de nuestra protagonista o los trajes que utiliza.

Sin embargo, el descansar en estos lugares conlleva su riesgo, porque también provoca que reaparezcan determinados enemigos. Por suerte, el juego no penaliza tanto el acudir a estos lugares, porque no trae de vuelta a la vida a todas y cada una de las criaturas que han sido eliminadas, sino que tan solo renacen las más comunes. Asimismo, el morir tampoco se castiga tanto, porque hay veces que también te llevan de vuelta a estos campamentos, aunque en otras ocasiones hay una especie de guardados automáticos que el juego tiene establecidos para no tener que rehacer una gran parte del camino. Y otro detalle por el que no me ha importado tanto morir es porque se conservan parte de los puntos de experiencia que te has agenciado, así que al menos, aunque seas derrotado, puedes seguir potenciando a Eve para que vuelva con más fuerza la próxima vez.

En resumidas cuentas, todavía me queda un trecho hasta pasarme Stellar Blade, pero todo lo que he jugado hasta ahora, por mucho que haya podido sufrir en determinados tramos, me sigue animando a intentarlo una y otra vez y a querer perfeccionar los combos y mis reflejos, porque los combates son bestiales, así como el mundo postapocalíptico que hay que recorrer. Dicho esto, próximamente podré ofrecer mi valoración definitiva, pero por todas las horas que llevo hasta el momento queda claro que puede convertirse en uno de los mejores juegos de 2024 para PS5.

Ficha de Stellar Blade

Plataformas: PS5
Multijugador: No
Desarrollador: Shift Up
Compañía: Sony
Lanzamiento: 26 de abril de 2024

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La noticia

Stellar Blade no es Bayonetta y tampoco Dark Souls, pero recoge lo mejor de ambos para ser un brutal juegazo a la par de desafiante

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Vida Extra

por
Sergio Cejas (Beld)

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