Las primeras horas de Unicorn Overlord me han sumergido en un mundo de fantasía de puro rol y estrategia con una abrumadora cantidad de decisiones

Las primeras horas de Unicorn Overlord me han sumergido en un mundo de fantasía de puro rol y estrategia con una abrumadora cantidad de decisiones

febrero 28, 2024 Desactivado Por

Al igual que la emisión del último Nintendo Direct me sirvió para saber que podía probar una demo de Contra: Operation Galuga, lo mismo sucedió con Unicorn Overlord. La diferencia es que en este caso no tenía nada claro qué me iba a encontrar porque no había seguido de cerca este nuevo trabajo de Vanillaware, los creadores de Dragon’s Crown y el excelente 13 Sentinels: Aegis Rim.

El hecho de saber que es un juego de rol y estrategia despertó mi interés por lo mucho que he disfrutado jugando a otras propuestas similares como Fire Emblem, Final Fantasy Tactics o Tactics Ogre, así que me puse a los mandos con la esperanza de que que me fuese a enganchar tanto, y lo cierto es que efectivamente ha sido así, dado que ha sido difícil el momento de querer soltar el mando.

También debo admitir que a medida que iban pasando las horas, me preocupaba tener que repetirlo todo por si llego a jugar a la versión final. La buena noticia es que todo el avance se conserva y se puede transferir, para que así no tengáis ningún miedo de darle una oportunidad en cualquiera de las plataformas en las que está disponible esta versión de prueba.

El Ejército de la Libertad contra la tiranía del Imperio de Zenoira

La historia de Unicorn Overlord no es ningún bombazo o algo totalmente sorprendente, dado que se trata de una trama muy habitual en este tipo de juegos y que ya hemos visto hasta la saciedad. El protagonista es el príncipe Alain, quien vive en el continente de Fevrith, un lugar dividido por varios reinos que han sido asaltados por el Imperio de Zenoira y conquistados por el malvado general Valmore.

Después de su implacable invasión, se ha hecho con el control de todos los territorios, obligando a Alain a vivir en el exilio desde que era solo un crío. Con el paso de los años se ha ido fortaleciendo y volviéndose más fuerte, así que ahora hará todo lo posible para enfrentarse a este poderoso villano a base de formar el denominado Ejército de la Liberación, cuya finalidad es la de devolver la paz y que Alain pueda reclamar el trono que le corresponde.

Durante las primeras horas que he jugado puede que la trama no haya sido demasiado impactante, pero al menos sí me ha resultado interesante gracias a lo variopintos que son todos los personajes principales, con sus propias personalidades. Además, la magnífica traducción al castellano, con unos diálogos que hasta en alguna ocasión se han tomado la libertad de darles un toque cómico entre tanto drama, ayudaron a mejorar la experiencia.

Dejando de lado el argumento, la jugabilidad me resultó un tanto chocante a medida que iba avanzando cada vez más. Esto se debe a que el título está presentándote constantemente nuevas funciones, detalles relacionados con las batallas, actividades que puedes llevar a cabo en el mapa y mucho más. Al final todo ello consigue que sea un tanto abrumador por tener que estar pendiente de tantísimos aspectos diferentes, aunque poco a poco te vas acostumbrando y haciéndote a ello.

Lo que me quedó claro es que el poder de las elecciones está muy presente en este juego. Uno de los motivos se debe a que en ocasiones está en nuestras manos el decidir el destino que le aguardará a los enemigos que venzamos al poder escoger si le perdonas la vida o acabas con él en ese instante. No he podido comprobar hasta qué punto afecta eso a la historia, pero se le da tanta importancia a este apartado que me hace estar convencido de que a la larga serán decisiones que pasarán factura a los acontecimientos.

A su vez, la aventura te da total libertad para decidir a dónde quieres ir. El mapa se divide en distintos territorios que poco a poco hay que ir recuperando, por lo que cada uno puede escoger cuál será el siguiente destino. No obstante, el propio juego te avisa si te estás excediendo de valiente y considera que estás intentando meterte de lleno en una batalla para la que aún no estás preparado.

Planificando hasta el mínimo detalle para hacerse con la victoria

Pasando a lo realmente esencial, como son las batallas, hay que señalar que el juego está muy pensado para tomárselo con la calma, porque hay que planificar una bestialidad de detalles a la hora de enfrentarse a cualquier enemigo. Al principio Alain no cuenta con demasiados aliados, así que deberá hacer todo lo posible por conseguir que su ejército vaya aumentando hasta que se vuelva imparable.

Los combates no transcurren en escenarios alternativos, sino que la acción tiene lugar en el propio mapa por el que vas viajando de un lado para otro, aunque está dividido por zonas que son las que hay que observar bien detenidamente. En cada misión habrá que cumplir con un objetivo principal, como el de conquistar un castillo o derrotar a un enemigo en particular.

El único límite que existe es el tiempo, porque este transcurrirá sin parar mientras los personajes se van desplazando o luchando unos contra otros. No obstante, el juego ofrece la posibilidad de paralizarlo en seco y dejar a todos inmóviles mientras vas tomando decisiones relacionadas con los próximos movimientos, algo que es de lo más vital porque el componente estratégico es descomunal.

Las numerosas unidades se dividen en distintas clases, entre las que hay espadachines, lanceros, magos, arqueros, sanadores, jinetes y mucho más. Cada una se diferencia de las demás por su forma de actuar, sus estadísticas, habilidades, fortalezas, debilidades, etc., así que es indispensable formar un escuadrón lo suficientemente variado y cuyos soldados se compenetren bien entre ellos. Más que nada porque cada grupo puede estar formado por un máximo de seis unidades, aunque también es esencial la posición que se asigne a cada una.

Los escuadrones están compuestos por tres plazas que están situadas en el frente y otras tres en la retaguardia, de forma que sus comportamientos varían dependiendo del lugar que les sea asignado. Además, en ellos hay que determinar quién es el que ejercerá de líder, ya que esto influirá en las ventajas que se otorgarán a los compañeros dependiendo del personaje que se haya escogido.

Lo que sí me sorprendió fue el hecho de que todas las batallas transcurren automáticamente. Es el jugador el que planea al dedillo todos los pasos previos, pero una vez los grupos de aliados y de enemigos entran en contacto solo queda cruzarse de brazos y observar el espectáculo. Por eso mismo es importante no descuidar ni un solo detalle, pausar la acción y examinar con profundidad las características de cada escuadrón para que estén bastante completos.

No obstante, un error muy grave es el de depender de un solo conjunto de unidades para arrasar con todo, porque la jugabilidad no está pensada en absoluto para ello. La razón se debe a que cada personaje dispone de una cantidad de puntos de acción y defensivos que se van gastando cada vez que ataca o apoya a un aliado. Una vez se agotan todos gana el equipo que haya eliminado al contrario o haya acabado con más puntos de vida, de manera que los que pierdan quedarán aturdidos durante unos segundos.

Al menos el juego predice cuál va a ser el resultado antes de que comience la matanza, ya que al seleccionar a los adversarios se indica cuánta vida perderá cada uno, así que es una buena manera de saber si es adecuado seguir adelante o pensar otra estrategia. En cualquier caso, cada enemigo plantea una estrategia distinta y es determinante darles descanso a las unidades si han combatido demasiado, porque los escuadrones necesitarán recuperarse durante cierto periodo si se quedan sin puntos de acción, quedándose completamente vendidos a cualquier ataque si hay enemigos muy cerca de su posición.

En definitiva, los combates y su alucinante componente estratégico me han parecido soberbios. Aquellos aficionados del género o que les encante trastear con mil cosas para obtener el ejército más letal se sentirán muy satisfechos con todo lo que ofrece Unicorn Overlord, con el inconfundible apartado artístico de Vanillaware. De todos modos, habrá que ver si la versión final continúa ofreciendo muchas más sorpresas o si a la larga se acaba volviendo todo demasiado repetitivo. Solo quedan unos días para salir de dudas.

Ficha de Unicorn Overlord

Plataformas: Nintendo Switch, PS5 y Xbox Series
Multijugador: No
Desarrollador: Vanillaware
Compañía: Atlus
Lanzamiento: 8 de marzo de 2024

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Las primeras horas de Unicorn Overlord me han sumergido en un mundo de fantasía de puro rol y estrategia con una abrumadora cantidad de decisiones

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Vida Extra

por
Sergio Cejas (Beld)

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