He jugado más de 40 horas a Dragon’s Dogma 2 y solo deseo que esta legendaria aventura de fantasía dure diez veces más

He jugado más de 40 horas a Dragon’s Dogma 2 y solo deseo que esta legendaria aventura de fantasía dure diez veces más

marzo 20, 2024 Desactivado Por

Estos últimos días ha habido un único videojuego que me ha atrapado una barbaridad. Las horas pasaban y yo no quería soltar el mando en ningún momento. Es como cuando estás viendo una serie de televisión que te encanta y se pone tan interesante que lo único que te apetece es ver el siguiente capítulo, porque no aguantas la espera de saber cómo continuará la historia o qué será lo próximo que te deje tan impactado.

Precisamente, eso mismo es lo que he vivido esta última semana con Dragon’s Dogma 2. Después de llevar más de 40 horas a los mandos, el RPG de acción desarrollado por Capcom me está pareciendo una experiencia sublime. Una de esas aventuras que no para de sorprenderte todo el rato y de las que deseas que no se acabe nunca.

Entiendo que nada es para siempre y todo tiene un principio y un final, pero no me importaría en absoluto si ahora de repente me dijesen «esto que has jugado no es nada, ya que el juego dura diez veces más», porque es lo único que estoy deseando. Y mira que ha habido RPG brutales que han sido publicados este mismo año, pero el viaje que estoy viviendo está siendo simplemente legendario.

Viviendo una historia que no quiero que acabe nunca

Cuando probé Dragon’s Dogma 2 hace unas semanas ya me transmitió la sensación de que iba a ser un juego que me iba a encantar. Sin embargo, ahora que he tenido la versión final en mis manos, no voy a negar que las primeras horas se me hicieron un poco cuesta arriba hasta que vas conociendo bien el mundo de fantasía en el que te vas adentrando, la forma en la que se desenvuelve el personaje en los combates y su multitud de detalles relacionados con la jugabilidad que dan para escribir un libro de tantos que son.

Lo que sí me cautivó desde los primeros minutos fue su trama. Algo que me ha encantado es el hecho de que no es un requisito indispensable el haber jugado al primer Dragon’s Dogma, porque son historias totalmente independientes, aunque el pilar fundamental que da pie a todo sí que es el mismo, pero tampoco es plan de destripar todo para evitar sorpresas. No obstante, si jugasteis al título original, os podéis hacer una idea de por dónde van los tiros.

En cualquier caso, esto no es más que los primeros compases, porque en realidad la historia puede presumir de contar con una profundidad abismal y de lo más interesante. Parece enteramente como si estuvieras presenciando una serie de fantasía por la forma en la que se va desarrollando y transcurriendo los sucesos, ya sea por los combates, los protagonistas y villanos que van desfilando, los giros de guion, las imponentes criaturas contra las que hay que combatir, etc.

Después de llevar tantas decenas de horas, incluso tengo la sensación de que todavía me queda un largo recorrido hasta llegar al final. Eso sí, en el punto en el que me encuentro he de decir que el argumento me está pareciendo alucinante y no para de hacer que aumente mi interés por seguir adelante. Además, si bien la historia es exactamente la misma para todos, la forma de llegar a determinados acontecimientos no tienen por qué ser los mismos. Así me ha pasado que al hablar con otros compañeros no hemos parado de compartir anécdotas de lo más curiosas de situaciones que nos han tocado vivir.

Y es que ese es otro de los aspectos por el que me está pareciendo tan especial Dragon’s Dogma 2, porque no existe una única forma de llevar a cabo cualquier misión que te van proponiendo. El camino a seguir para cada uno puede llegar a ser diferente, así que esa sensación de tener la libertad para hacer lo que me apetezca o lo que se me vaya ocurriendo me parece magnífica. De hecho, es que hay tantas anécdotas en las que me he visto involucrado hasta el momento que este artículo podría quedar el triple o el cuádruple de largo si me pusiese a narrar todas ellas, pero ahí está la magia del título, en que no pare de sorprenderte o el hacerte creer que estás viviendo tu propia historia a tu manera.

El trabajo tan fundamental de los Peones

Más allá de todo lo contado anteriormente, también ayuda el saber que no estás solo en ningún momento y al poder disfrutar de la compañía de varios compañeros de viaje. Más que nada porque nuestro protagonista, conocido como el Arisen, es el líder de un grupo que lo terminan de formar otros tres personajes adicionales, apodados Peones. Son guerreros que siguen incondicionalmente las órdenes que les vayamos dando y están dispuestos a dar la vida por nosotros sin ninguna contemplación, así que de principio a fin vas por todo el mundo con este cuarteto en el que únicamente se puede tomar el control del héroe principal.

Los otros tres es la inteligencia artificial la que se encarga de controlarlos y desde luego no puedo estar más satisfecho con el rendimiento que ha mostrado hasta el momento. Todos ellos saben perfectamente qué ataques emplear, cuando esquivar los golpes, los puntos débiles donde deben centrarse en atacar y mucho más. Aun así, lo que más me importa es el no tener que estar pendiente de ellos para que no la líen y no se metan en problemas, que ya estamos acostumbrados a que nuestros compañeros supongan una carga en otros juegos. Sin embargo, aquí es exactamente todo lo contrario.

De los tres Peones, hay uno de ellos que es nuestro seguidor más fiel, porque es el que te acabas encontrando casi al principio de la aventura y no se puede cambiar por otro en ningún momento. En cambio, los otros dos sí que pueden ir variando, así que es mejor no encariñarse en exceso con cualquiera de ellos porque estos dos Peones secundarios no pueden subir de nivel, de ahí que no quede más remedio que tener que despedirlos y contratar a nuevos constantemente a medida que se va avanzando en la aventura, porque de lo contrario sería demasiado complicado superar las adversidades que van surgiendo.

Por suerte, el que ejerce de Peón principal sí que va subiendo de nivel y prácticamente a la misma velocidad que nuestro personaje. A su vez, en este caso se puede definir cuál es su apariencia, la personalidad, sus facultades y sobre todo la vocación por la que se decantará, lo que afectará a las diversas habilidades a las que dará rienda suelta. Por ejemplo, yo elegí que fuese una maga para que así pudiese ejecutar hechizos curativos o pudiese cambiar el estado elemental de las armas, dado que los enemigos también cuentan con fortalezas y debilidades, así como es posible aplicarles estados alternativos que les pueden afectar tanto a ellos como a nosotros mismos, ya sea veneno, parálisis, aturdimiento, etc.

En cuanto a mi propio personaje, opté porque fuese un arquero, así que en el caso del resto iba contratando a luchadores, ladrones, guerreros o hechiceros, según lo que fuese necesitando para complementar el grupo y llevar a uno lo más equilibrado posible. Pero entrando en detalles sobre mi vocación, tenía claro que quería dejar que el resto se ocupase del trabajo sucio y yo buscar el lugar adecuado para machacar a los enemigos a distancia o desde posiciones elevadas. También reconozco que he perdido la cuenta de la cantidad de veces que he llegado a morir, porque el juego no es fácil en absoluto y los enemigos son muy duros. Tanto que son capaces de darte una soberana paliza en cuestión de pocos segundos con unos combos letales que no puedes evitar de ninguna forma.

De todos modos, me está encantando luchar codo con codo con mis compañeros, aparte de por el hecho de que los combates son espectaculares y muy desafiantes. La banda sonora es magistral con temazos que suenan en los momentos más intensos y también me encanta las conversaciones que van manteniendo los Peones entre ellos, incluso llegando al punto de lanzarse pullitas. Por ejemplo, mi Peón principal me debe de tener un cariño descomunal, porque no duda en cantarle las cuarenta a los otros si se atreven a cuestionar cualquiera de mis decisiones.

Lo único que no me ha terminado de convencer es que a veces realizan unas acciones incomprensibles, como caerse al agua por no ir por donde deben o no saltar lo suficientemente lejos, lo que supone una muerte instantánea por una maldición que existe en el juego que no permite nadar por el mal que acecha en el agua. Y otro caso es el de los enemigos, que volviendo al tema de los combos tan bestias me ha parecido un poco injusto que a veces sea el propio juego el que determina si vives o mueres, porque si te hacen una combinación de ataques demasiado devastadora no puedes remediar que la vida se reduzca a cero en un santiamén.

El impresionante viaje por su mundo abierto

Cuando jugué por primera vez a Dragon’s Dogma 2 me quedé sorprendido con las dimensiones de su mundo abierto, lo que he reafirmado en esta versión final, porque es de los más inmensos que he visto en un videojuego. Para ir a cualquier parte te tienes que pegar siempre una buena pateada, aunque tienes una gran libertad para explorar todos los alrededores. Si bien hay un camino principal, en cualquier momento te puedes desviar para examinar los alrededores, escalar por montañas, adentrarte en cuevas y mucho más.

Lo que es indiscutible es que es imposible aburrirse, porque por el camino hay de todo en cuanto a peligros. Desde trasgos pequeños y lobos hasta cíclopes, grifos y otras criaturas con un tamaño que causa auténtico pavor, así que no paras de estar combatiendo contra criaturas y bestias de todo tipo por todas partes, lo que ayuda a que el mundo se sienta muy vivo por esta razón, aunque otro motivo de ello es el hecho de que te puedes cruzar con otros personajes que simplemente están viajando en solitario o en grupo, así que se pueden unir al combate si están cerca para vivir toda una batalla campal.

El juego cuenta con ciclos de día y noche, siendo lo más recomendable la primera opción, porque cuando se esconde el sol es cuando empiezan los verdaderos peligros. Los enemigos son más violentos, es más fácil cruzarse con criaturas gigantes y a esto se suma el hecho de que por la noche no se ve prácticamente nada, por lo que hay que agudizar el resto de sentidos, sobre todo el del oído, para tener claro por donde acechan las amenazas. Aun así, se pueden establecer campamentos para pasar la noche y así recuperar fuerzas.

Por otra parte, no siempre es obligatorio ir andando, ya que el juego ofrece otras opciones, como por ejemplo contratar los servicios de un carro de bueyes que va viajando por las ciudades o pagar una buena suma de dinero para adquirir piedras de teletransporte, dado que el viaje rápido no existe y estas son las únicas formas de reducir el tiempo de las travesías. No obstante, las veces que me he decantado por estas opciones las puedo contar con los dedos de una mano, porque por lo general he disfrutado mucho más explorando todos los rincones por mi cuenta por las sorpresas que puede haber ocultas y también porque no quiero ir con prisas. Si el mapa es tan grande debe ser por algo y estoy dispuesto a seguir comprobándolo.

Con lo único que estoy teniendo problemas es con la gestión de los bolsillos, porque soy de los que recogen absolutamente todo lo que me voy encontrando, ya que los materiales son muy necesarios para crear pociones o para mejorar las piezas de equipo. El problema es que todos y cada uno de los artículos pesan una cantidad determinada y el llevar demasiadas cosas encima provoca que el personaje no sea tan ágil o se desplace peor, así que hay que estar compartiendo la carga con los compañeros hasta llegar a una ciudad y así almacenar todo en un baúl que, por el momento, no parece que tenga límites.

Todavía me queda demasiado camino por delante hasta llegar al final de Dragon’s Dogma 2 y estoy deseando descubrir qué más sorpresas aguardarán al Arisen y sus compañeros, contra qué monstruos me enfrentaré y qué misiones me tocará cumplir. Lo que está claro es que es uno los RPG más épicos que he jugado en los últimos años y por el momento apunta muy alto a convertirse en mi primer candidato al GOTY de 2024.

Ficha de Dragon’s Dogma 2

Plataformas: PC, PS5 y Xbox Series
Multijugador: No
Desarrollador: Capcom
Compañía: Capcom
Lanzamiento: 22 de marzo de 2024

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La noticia

He jugado más de 40 horas a Dragon’s Dogma 2 y solo deseo que esta legendaria aventura de fantasía dure diez veces más

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Vida Extra

por
Sergio Cejas (Beld)

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