Final Fantasy VII Rebirth está genial, pero lo que necesito es que Square Enix lance un videojuego de Sangre de la Reina

Final Fantasy VII Rebirth está genial, pero lo que necesito es que Square Enix lance un videojuego de Sangre de la Reina

marzo 13, 2024 Desactivado Por

Todos aguardábamos con ansias la llegada de Final Fantasy VII Rebirth a nuestras vidas y al fin podemos disfrutar completamente del título de Square Enix. El JRPG nos permite controlar a Cloud, Tifa, Barret y compañía en su búsqueda de Sefirot, pero no todo el viaje consiste en estrés y batallas. Es por ello que la compañía japonesa ha incluido un buen puñado de minijuegos con los que entretenernos.

Meter goles con Red XIII, dar saltos sobre un delfín con Cloud o invertir horas eternas en el Gold Saucer son algunos de los incentivos secundarios perfectamente integrados en la experiencia. Cada uno de ellos tiene sus matices y formas de jugar, pero el que se lleva la palma completamente es Sangre de la Reina.

Los creadores de Final Fantasy VII Rebirth ya nos mostraron algún que otro adelanto sobre los minijuegos antes del lanzamiento, pero hubo una especial incidencia en el título de cartas. Pude probarlo por primera vez durante la preview en Londres y, tras haber completado casi todas las partidas posibles, un deseo muy intenso se ha generado dentro de mí: necesito como el comer un videojuego independiente.

Base sólida, baraja fuerte

La mecánica de Sangre de la Reina no es precisamente sencilla -más allá de que debemos sumar más puntos que el contrario- y es por ello que se permite abordar una gran profundidad durante sus partidas. Un tablero con tres filas de rectángulos blancos y negros junto a un logo enmarcado se presenta ante nosotros para que comencemos a realizar jugadas, pero se debe realizar un paso previo importante. La elección del mazo de cartas que tendremos, con un máximo de 15, las cuales poseen características únicas.

Cada una de ellas poseen valores distintos que se suman al montante final por fila y sus efectos pueden inclinar la balanza a nuestro favor. Chocobos, cactilios, montruos de toda clase y condición y hasta personajes principales se presentan en formato de carta para que los pongamos en juego. Potenciadores de casillas anexas, destructores de rivales, conquistadores de posiciones y una ristra enorme de habilidades que tendremos que tener en cuenta para arrasar cada vez que sea nuestro turno. Así hasta sumar unas 145 cartas posibles, lo cual demuestra la profundidad que le ha impreso el estudio japonés en un modo de juego accesorio.

Descartar cartas que no convienen, un mazo equilibrado y saber cuándo debemos jugar es imprescindible. He llegado a acomodarme como un jugador muy ofensivo que intenta arrasar, aunque es cierto que me ha tocado estrujarme la cabeza mucho más con ciertos retos. En ocasiones se dispone en pantalla una partida ya comenzada y con una baraja dada, la cual hay que conocer muy bien para ganar, y es una forma de estupenda de conocer nuevas cartas.

Un ecosistema tan bien construido, bordado de una forma tan expansiva que es perfectamente comprensible la popularidad que ha conseguido Sangre de la Reina entre la comunidad. «De todos los diferentes minijuegos disponibles, el juego de cartas Sangre de la Reina podría decirse que es uno de mis favoritos», desvelaba el propio Naoki Hamaguchi, director de Final Fantasy VII Rebirth.

No es de extrañar que hasta el propio creador beba los vientos por el formato al que me he sumado en cada una de mis paradas por el mundo abierto. Ya fuese en Kalm, el Monte Corel, Nibelheim o Costa del Sol, cualquier lugar del título permite comprar nuevas cartas que sumar a la colección y lo he hecho como un niño pequeño que se acerca al kiosko para comprar un nuevo sobre de cromos. Precisamente sus vivencias siendo un crío impulsaron a que el desarrollador japonés apostase por el minijuego.


«Esto se remonta a mis propias experiencias personales con Final Fantasy cuando era niño, jugando a través de Final Fantasy VIII y Final Fantasy IX. Supongo que fue solo mi preconcepción de que si Final Fantasy tiene un minijuego que continúa a lo largo de todo el juego y actúa como un descanso de la historia principal, un juego de cartas es la mejor opción.»

No es un pasatiempo ligero

Lejos de acomodarse como un entretenimiento pasajero, Sangre de la Reina se sustenta como una misión secundaria con su propia narrativa. Tendremos que descubrir qué fue lo que le sucedió realmente al creador original del juego, el cual desapareció en extrañas circunstacias. Por si fuera poco, una maldición parece perseguir a aquellos jugadores expertos que destacan entre los demás.

Semejantes advertencias de peligro no parecen ser suficientes para los habitantes de Final Fantasy VII Rebirth, los cuales organizan torneos a bordo del ferry que va a Costa del Sol y están dispuestos a retarte en cualquier parte. Hay un buen puñado de NPC que conocemos exclusivamente a través de colocar cartas sobre el tablero, ya sean Regina, el robot Wize o el onírico Navalan. Tenemos pequeñas conversaciones con ellos para conocer tanto a ellos mismos como al propio juego, siendo varios recurrentes a lo largo de la aventura. Y ese trasfondo argumental fue uno de los pilares para que Hamaguchi diese luz verde a Sangre de la Reina:

«Queríamos incluir un elemento único en cada minijuego y hacer que todos se sintieran diferentes y especiales. Eso también significa que la forma en que teníamos que presentarlos no sería la misma. Algunos estarían muy relacionados con la historia principal, una parte muy central del juego, mientras que otros serían más como experiencias únicas que verías en una misión específica y estarían contenidos dentro de ella.

Pensé que como tercer tipo, sería realmente bueno tener un minijuego que tuviera su propia historia separada. No es la narrativa principal, es una historia completamente diferente, pero continúa a lo largo de todo el juego en paralelo. Eso es lo que hace Sangre de la Reina. Así que pensé que tener todas estas diferentes posiciones o formas de incorporar los minijuegos en la estructura general ayudaría a agregar variedad.»

¿Más barajas?

Una de las decepciones de Final Fantasy VII Rebirth es que la presencia de Cid y Vincent es menor y se restringe a, especialmente, los tramos finales del viaje. Si bien el carismático piloto tiene un punto de presencia mayor, el antiguo miembro de los Turcos consigue brillar un poco más gracias a Sangre de la Reina. No desvelaré exactamente cuál es su papel entre tantas cartas, pero se agradece que podamos disfrutar de sus afiladas frases y sus miradas penetrantes.

Conociendo a Square Enix, no me parece nada descabellado que en un futuro veamos un videojuego exclusivo de Sangre de la Reina, pero por ahora voy a cruzar los dedos para una actualización en PS5 con más contenido.

«No hemos decidido nada en términos del desarrollo futuro de Sangre de la Reina, pero hasta ahora los medios que lo jugaron han proporcionado comentarios muy positivos al respecto, por lo que queremos considerar futuras expansiones como una posibilidad», apunta Hamaguchi. Sea como sea, todavía tengo algunas batallas que librar en el JRPG y las voy a saborear con gusto.

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Juan Sanmartín

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